Esta pintura presenta una relectura de la Victoria alada de Samotracia, intervenida con la cabeza de Homero Simpson tomada de un juguete encontrado en un mercado de pulgas. La escultura aparece desplazada a un entorno ambiguo y descontextualizado, que podría leerse tanto como un paisaje inundado como un espacio suspendido fuera del tiempo.
La obra busca una asociación irónica y crítica entre el Homero autor de La Ilíada y el Homero de la cultura televisiva contemporánea. En ese cruce improbable, la pintura funciona como una metáfora visual sobre la transformación —y posible desgaste— de los relatos fundacionales de la cultura occidental en la era del entretenimiento masivo.
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